Este año tenía previsto hacer una visita a algún parque temático. Admito que estuve un poco perezoso a la hora de planificarlo todo, y las opciones terminaron siendo dos: Port Aventura (enésima visita) o Disneyland París (tercera visita). Pude haberme decidido a dar el paso y empezar a mirar destinos como Inglaterra o Alemania, pero me dio una mezcla de pereza y respeto adentrarme en lo que de momento es territorio desconocido, así que preferí quedarme con lo que ya había visto y esperar un par de años más para hacer un viaje como digo.
Al final me decidí por Port Aventura, para poder conocer el Hotel Gold River, las novedades en espectáculos y para poder ver el 15 aniversario. En cuanto a la duración de la estancia, nos decidimos por hacerlo de 5 días / 4 noches, por lo que se esperaba una visita relajada, con tiempo para ver muchas cosas y con un poco de relax. Así que sin más dilación voy a empezar a contar como han sido mis días por esas míticas tierras de emoción, no sin antes recordar que he estado en el resto de hoteles por lo que las comparaciones estarán a la orden del día según me temo.
Voy a darle.
1º DÍA: Miércoles 21 de julio de 2010. Día de hoteles buscando la sombra.
La primera parte es brutalmente larga. :muro: :muro:
Confieso que la noche anterior me costó coger el sueño. Aquello de emprender un viaje de varios días en un lugar tan familiar y significativo siempre te hace sentirte un poco nervioso.
Hicimos el viaje en tren, lo cual ya puede ser toda una aventura
En la estación de Port Aventura, primera sorpresa del nuevo hotel HGR: su lejanía del centro de hoteles y parques. Así que llamamos al coche (tránsfer que dicen ellos) que nos llevó al HGR en escasos 5 minutos. Recuerdo la impresión que me causó aquel gran edificio principal en medio de Port Aventura. Hasta hace poco parecía que todas las casitas eran de baja altura y todo quedaba muy mono y muy a la medida, pero hay que decir que este edificio tampoco desentona sobremanera con el resto del resort, y además, minutos más tarde agradeceríamos su altura. Como apunte: aunque el edificio principal de El Paso tenga los mismos pisos que el edificio del que hablamos ahora, el de HEP queda mejor encajado al estar situado en una zona, aparentemente, de menor altitud que el HGR, por lo que la impresión que causa HGR es bastante grande, pero como indico no me desagrada.
Al atravesar la puerta de entrada pareces cruzar una frontera inimaginable. La recepción es preciosa, sin duda es la más bonita de los cuatro hoteles (punto a favor para HGR). La claraboya del tejado dota a todo el edificio y los pasillos de luminosidad. Los colores son cálidos, con paredes de color crema que se combinan con elegantes bordes negros. Destacan algunos signos de lujo como las butacas de la planta baja. Es otro mundo. Y volvemos a dar un extraño paso en el espacio / tiempo al acceder al interior del hotel, a las calles que conectan el resto de edificios e instalaciones, unidas todas ellas por la gran calle principal. Supone entrar en el corazón de Sullivan, la ciudad que representa el hotel. Si el edificio principal es majestuoso, los demás son de lo más variopintos. Las típicas casas de Far West que parecen todas de Atrezzo, con carteles en tonos irónicos, todas ellas dan vida en Sullivan a los que deciden hospedarse en HGR. Desde la casa del dentista hasta la del taxidermista, pasando por el vendedor de muebles o por la del molino, todas tienen ventanas con las cortinas echadas, tras las cuales se desvelan las habitaciones de algunos huéspedes. Sorprendente. Investigando el hotel llegamos a la elegantísima mansión de Lucy, donde se encuentran las habitaciones más caras. Desde fuera todo tiene un aspecto lujoso y bello. A continuación, la estación de tren fue fruto de mi curiosidad. Por supuesto, en su interior hay más habitaciones. Y, al final del hotel, hay un poco explorado bosque donde están las cabañas familiares.
Terminada mi exploración del hotel y tras tomar algo en el River Bar (típico bar de piscina donde descansar a la sombra y en la que hacen unos recomendables platos combinados a 10€ el plato) decidimos irnos hacia el parque. Me pareció curiosa la entrada a Far West, sobre todo porque te ofrece otra perspectiva del parque y te permite ver los viales que recorren la zona. Te hace darte cuenta de que estás delante de Stampida, conviviendo con ella. Me resultó curioso ver allí, justo detrás de la atracción, vigas de madera que me imagino que serían para hacer arreglos o cambiarlas por las viejas.
Entrar al parque por Far West es otra forma de entrar a Port Aventura. Te da la sensación de estar dentro, pues la entrada se encuentra en los juegos de feria, justo al lado de la entrada a Stampida. Las ventajas de esto es poder montar en Stampida antes de que llegue la mayoría de gente, y poder acceder antes a México y China. Pero también hay una desventaja: pasar por Mediterránia no es necesario, por lo que no pasarás por allí a primera hora y probablemente no podrás montar en Furius Baco por la mañana (ya sabéis, o montas a primerísima hora o te tragas las largas colas que se forman durante la mañana).
Aprovechando la cercanía a Stampida hice un viaje en el tren azul gastando un express (teníamos 4 express, pues éramos 2 personas y al estar más de 3 noches te dan 2 por persona, y sólo iba a montar yo en las atracciones fuertes). Dios! No me acordaba de lo dolorosos que podían ser esos trenes. Ojo de no apretar mucho la barra, porque hay un airtime (el 3º creo) en el que te la vas a comer si no tienes cuidado, y duele. Por lo demás, la atracción me sigue pareciendo divertida a pesar de los golpes.
Ahí seguía Vultrix, el pajarraco cantante. Si ya parecía que la cola de Tomahawk no podía hacerse más pesada con la lentitud de carga de los pasajeros, el solazo que pega ahí y esos caminos por los que no pasa ni gota de aire, Port Aventura había conseguido con este cuervo que el tiempo de espera para Tomahawk aún resulte más pesado. Ahora en serio, hasta cierto punto puede ser divertido y animado, pero tener que escuchar Sex Bomb cada 15 minutos...
Tocaba ir a comer, para lo que decidimos ir a la Cantina, sitio que no decepciona. Cuando llegamos estaban acabando el número de las 13:00 de Jarana Mexicana, y lo poco que pude ver de este me gustó, así que en ese aspecto bien. La Cantina sigue siendo un buen sitio para comer a gusto y relajarse de las prisas y agobios del parque, existentes hasta en la selva mexicana.
Acabamos de comer sobre las 14:00 y decidimos ir a ver uno de los espectáculos principales de este 15 aniversario: Port Aventura LIVE! Así que entramos al teatro desde México y esperamos un par de minutos a que abrieran las puertas y, con el express hotels, nos colocamos en los asientos reservados. Como bien avisé al empezar las comparaciones están a la orden del día y aquí es inevitable acordarse de China Town, por lo que puede que mi opinión resulte dura al ser aquel uno de mis espectáculos preferidos, pero no por ello dejaré de ser objetivo. PA Live comienza con la aparición de la cantante / presentadora, que parece sustituir a aquel mago pinzado de China Town y que quiere animar al público dando palmas, cantando... A mí no me terminó de gustar este comienzo, no me quejo de la actuación de la chica, pero creo que el papel que tiene que hacer es un poco tontería y tampoco le da la opción de lucirse mucho. Entonces comienzan las actuaciones de los distintos mundos, empezando por China. Volvemos a las comparaciones. Esta parte me pareció floja, evidentemente porque la quise comparar con su predecesor, en la que se dedicaba todo el espectáculo a este tipo de acrobacias y era sublime. Aun así felicito a los acróbatas por hacer un gran trabajo durante el tiempo que tienen. El escenario se transforma en Far West (de hecho no para de transformarse al cambiar de zona, y no me quejo del resultado conseguido, más o menos la transición es rápida). Llegan los cowboys y el espectáculo se vuelve animado y divertido. Un aplauso a esta parte. A continuación México, que continua la tónica de Far West pero con bailes más típicos. Polynesia me gustó mucho, tenía un toque lírico / místico especial que le daba bastante juego. Y por último felicitar a la chica de Mediterránia (la de la cuerda), me encantó su número. Y el final a modo de despedida está bastante bien al ver cómo las 5 culturas se unen y combinan sus números en uno. Destacar que las espontáneas apariciones de la chica del principio en los distintos números no me terminaron de convencer (lo siento por ella, pero creo que el papel que le ha tocado hacer no está del todo pulido y podría plantearse mejor).
En resumen, PA Live es un espectáculo que si bien toma el relevo de China Town, no intenta sustituirlo ni debe tomarse como tal o podemos llevarnos una pequeña decepción. Merece la pena quedarse a verlo, es un plato fuerte de la temporada con grandes momentos como Far West y Mediterránia. :angel
Al ser las 15:00 decidimos volver al hotel para ver la habitación. Nos tocó la número 1522, que está situada en el edificio principal en la quinta planta. Al entrar nos encontramos con una habitación bastante modesta, con una cama de matrimonio no muy grande y una decoración sencilla pero que está bien. Los espejos tienen un curioso toque de envejecimiento. El baño no era muy grande excepto la bañera, que invitaba a tumbarse en ella y darse un baño con espuma. La gran sorpresa de la habitación estaba al tirar de la cortina. DIOS MÍO, qué vistas. Yo creo que no hay habitación con una mejor vista del resort y si la hay que alguien me la diga. Paso a enumerar todo lo que se veía:
Delante en primer plano: todo el hotel, desde la mansión de Lucy hasta las piscinas.
Detrás del hotel: prácticamente toda Stampida, estación y colas incluidas.
Atrás (de izda a dcha): mar, Hurakan, Dragon Khan, Diablo, más mar, Furius Baco con la masía, Hotel PA, Centro de convenciones, parque acuático (Torrente, Barracudas, Mambo y Limbo), parking, Salou y más mar.
Si queréis una vista excepcional pedid una de las 3 habitaciones del 5º piso que sobresalen en el centro, que son las 1522, 1521 y 1520.
Vista la habitación vamos a estrenar las piscinas. Estaban bien, nada especial salvo que estaban pintadas de negro (por lo visto para dar sensación de profundidad, y realmente queda mejor que los azulejos azul cielo de las piscinas).
Volvemos al parque y, aprovechando el calor, tocaba hacer algo de agua así que nos encaminamos a Silver River Flume con el Express (este día fue el de mayor afluencia y más en las acuáticas). Aprovechando la mojada de Silver, vamos a Tutuki a terminar de mojarnos. La idea era hacer un Furius Baco a modo de centrifugadora, pero había tanta cola que al no estar incluido en Express normal lo dejamos para otro momento. Miramos el horario y decidimos ir a ver Bubblebou, un espectáculo que me decepcionó años atrás y que me ha encantado este año, tanto que lo considero de los imprescindibles por la genial actuación de Pep Bou, que con sus gracias e improvisaciones hace despertar más de una carcajada en los espectadores. Bravo.
Cenamos en Iron Horse, restaurante caro pero al que no solemos faltar. Es mi favorito tanto por su ambientación como por la comida que hacen. Probé unos ravioli de entrante, y como plato principal las costillas con salsa barbacoa y mazorca de maíz. Brutal. Merece la pena hacer un gasto extra por lo menos una vez para conocerlo.
Esa noche nos quedamos a ver Fiestaventura, que aun con los cambios me pareció sublime como siempre. La verdad, no recuerdo exactamente cómo estaba antes del cambio (hace por lo menos 3 años que no lo veo) pero la parte de las cometas es genial y el final no me desagradó. Sigue siendo para mí uno de los imprescindibles.