Entramos a Furius Baco. "Cuidado, que acelera muy, muy rápido", dice mi marido, que sí la conoce. Lo sabía. Me lo imaginaba, pero ni de lejos la bestialidad que era. Emoción intensa, porque extensa... Parece que la atracción sea un prototipo y se hayan olvidado de la segunda parte del recorrido. Iba al final del tren, en un asiento externo y no noté vibraciones significativas, pero claro, iba en una tensión tan tremenda que casi deformo las agarraderas. Cague máximo, pero sarna con gusto no pica. Por la tarde volví a subir.
Draghon Khan. Tres veces me tiré. Dos de ellas en primera fila. Rememorando ese momento de la adolescencia en el que te atreves a subirte al Dragon Khan. Icónico. Mágico. Me atrapa ver la atracción en funcionamiento. La primera vez coincidimos con una mujer que subió junto a su hija de unos doce años. Nada más salir y encarar la rampa de subida, a la niña, que estaba luchando contra el miedo, le supera por completo la ansiedad. ¡Quiero bajar! ¡No me atrevo! ¡Quiero bajar! Tarde. Su madre y nosotros dos, intentando tranquilizarla durante la subida: Yo tenía tu edad cuando subí por primera vez al Dragon Khan, y también estaba muerto de miedo, pero en cuanto acaba, ya estás deseando subir otra vez. Aunque nos pongamos boca abajo no vas a notar que te caes ni nada. Efectivamente, cuando el tren frenó, tenía una sonrisa de oreja a oreja.
Obviamente es una atracción con treinta años a sus espaldas. Obviamente no puede tener la misma suavidad de rodadura de una que esté recién inaugurada, fabricada y diseñada con tecnología de tres décadas después. ¿Pero dolorosa? ¿Insufrible? Con tres décadas sería el momento de cambiar los trenes y hacer una restauración/reforma de la atracción en profundidad, pero ¿derribarla y venderla al peso, como he llegado a leer? ¡Por Dios! Abro paraguas, pero sigue siendo la mejor atracción del parque. Es más: ¡Símbolo nacional de Catalunya!
Tras comer, vamos a la Stampida. Elegimos rojo, aunque me guste más el azul, porque parece que vas persiguiendo. Aquí sí he de dar la razón a las opiniones del foro. No sé cada cuánto se hará un retrack de la atracción. No sé hasta qué punto unos trenes con más de 25 años se pueden estirar aún con buen mantenimiento, pero es infernal. El primer drop, que es mucho más bestia de lo que recordaba, te mueve más hacia los lados que de arriba a abajo. Una cosa es que una atracción que ojo, se llama "Stampida", traquetée un poco, y haga algo de ruido. Pero esto no. Levantar los brazos no es de valientes, es de temerarios. Es llevarte un hostiazo seguro. La atracción me da muy buen rollo. Es muy divertida, y siempre me hace reír el cruzarse cuando menos lo esperas con el otro tren... Pero hay que hacer algo.
Y dejamos para la última la enorme. La estratosférica. Shambhala. ¿Como es que dejamos para la última la atracción que todo el mundo pone por las nubes? Por un motivo sencillo: A mi marido no le da miedo nada, pero yo tengo un problema bastante importante con las alturas y los momentos de ingravidez. Ya en su día me subí al Huracán Cóndor y dije «ya lo he vivido, que no me esperen más». No sabía yo que el concepto hypercoster se basaba básicamente en mantenerte flotando el mayor tiempo posible. ¡Error mío! Ya la subida fue un infierno personal. Estaba como la niña del Dragon Khan. «¡Quiero bajar!»
Cuando aprecias desde arriba que el Dragon Khan es aún más pequeñito en comparación que desde abajo, me puse blanco. «Enseguida caemos y se me pasará el vértigo». ¡Ja! Los momentos de ingravidez de la atracción son interminables. Acabé con la garganta rota de gritar, y lo que es peor, al no tener el arnés del Dragon Khan al que sujetarme, me sentía desprotegido. Ojalá tener la valentía de subir en esa atracción con las manos libres. Suave, fina, silenciosa... Pero ¡a qué precio! Tenía las rodillas y las caderas apretadas contra la sujección con tanta fuerza que me dio una rampa en la cadera. Esta atracción sí que me dolió. No será como el Huracán Condor. Repetiré, por supuesto... Pero dejemos su tiempo. Ya habíamos comprado la foto del Silver River Flume y cerramos el grifo, pero me arrepiento de no haber comprado el video. ¿La cara y el grito que pega Laura Dern en Parque Jurásico cuando el tiranosaurio persigue al Jeep? Pues yo todo el rato. Desde el drop hasta el freno final.
Ayer aún tenía molestias en la cadera y la garganta rota. Shambhala, la atracción que anunciaban como familiar y me aterró.